Consumo de recursos y digitalización
Consumo de recursos de la digitalización
La digitalización de nuestra vida cotidiana avanza. La pandemia mundial y el consiguiente aumento del trabajo, las reuniones y el consumo digitales han provocado un rápido aumento del volumen de datos en los últimos años. La tecnología de la comunicación genera actualmente el 2 % de las emisiones mundiales de CO2.
Esto incluye nuestros teléfonos inteligentes, ordenadores e incluso televisores inteligentes, ya que sin centros de datos y tecnología de distribución (por ejemplo, redes de telefonía móvil), estos no funcionarían. No solo el dispositivo que está utilizando consume electricidad, sino también el servicio al que accede con él. Una sola búsqueda en Google consume 0,3 vatios-hora. Con veinte búsquedas en Google, se consume aproximadamente la misma energía que una bombilla de bajo consumo en una hora. Para que nuestra pequeña consulta pueda responderse en tiempo real, se necesitan enormes centros de datos. Estos no solo necesitan electricidad para su funcionamiento, sino que, por lo general, también requieren un costoso sistema de refrigeración.
El streaming de vídeo y la computación en la nube también contribuyen a un mayor consumo de electricidad. Transmitir un vídeo de 30 minutos consume tanto CO2 como un trayecto en coche de seis kilómetros. La transmisión de imágenes requiere enormes cantidades de datos, y cuanto mayor es la resolución, mayor es la cantidad de datos. Si utiliza una nube para sus fotos, cada vez que las abra, la foto se volverá a cargar desde la red. Para ello también es necesario disponer de grandes centros de datos con la capacidad correspondiente.
La tendencia hacia la informática verde
¿Quién hubiera pensado que la digitalización podría convertirse en un problema climático? Las grandes empresas de TI también han incluido esta conciencia sobre la protección del clima en su agenda. Y no solo porque su propio consumo de electricidad haya aumentado considerablemente. Por eso, la «informática ecológica» es el concepto clave para muchas de estas empresas. Apple, por ejemplo, ya produce su propia electricidad climáticamente neutra a partir de fuentes renovables y presta atención a la sostenibilidad y a la reducción de las emisiones de CO2 en la producción de sus dispositivos. Amazon quiere ser completamente neutra en emisiones de CO2 para 2030.
Desde 2010, Greenpeace exige que las grandes empresas de TI apuesten por las energías renovables y que sus aplicaciones funcionen, en la medida de lo posible, con electricidad generada de forma renovable. Algunos operadores de aplicaciones populares se han hecho eco de esta cuestión.
¿Qué podemos hacer nosotros mismos?
Cada usuario puede contribuir con su comportamiento a que el consumo de energía en las áreas de teletrabajo y educación a distancia, streaming y uso de aplicaciones y la nube no aumente tan rápidamente. Algunas opciones serían:
- Revisar el smartphone: el uso permanente de wifi y GPS aumenta el consumo de energía de su smartphone. Las aplicaciones que no se utilizan también consumen energía debido a las actualizaciones y la sincronización, por lo que es mejor eliminarlas. Desactive la función de reproducción automática en las redes sociales, ya que la transmisión de vídeos consume mucha energía.
- Utilizar un ordenador portátil: con el mismo uso, un ordenador portátil suele ser mucho más eficiente energéticamente que un ordenador de sobremesa. Quien sustituya su ordenador de sobremesa por un portátil puede ahorrar hasta un 75 % de electricidad.
- Consuma de forma consciente: evite el streaming excesivo y utilice pantallas lo más pequeñas posible para ahorrar datos, así ahorrará energía. Tampoco debe ejecutar vídeos, aplicaciones y juegos al mismo tiempo si solo utiliza una opción. Por cierto: el streaming a través de la red wifi doméstica consume menos recursos que a través de la red móvil.
- Comprar localmente: al hacer pedidos, dar preferencia a los proveedores locales y regionales, ya que así se ahorran desplazamientos. Si no se puede prescindir de las compras online, evitar el envío urgente, ya que consume recursos adicionales.
- Desconecta la conexión a Internet: el router también es un consumidor continuo en el hogar. Debe apagarse por la noche. Algunos routers disponen de un modo de ahorro de energía automático.
- Utilice la cámara web con moderación: una hora de videoconferencia genera unas emisiones de CO2 de hasta 1000 gramos. Si prescinde por completo de la cámara, puede ahorrar hasta un 96 % de las emisiones generadas.
- Desactivar el salvapantallas: si quieres reducir el consumo de energía de tu ordenador, desactiva el salvapantallas. Este impide que el PC entre en el modo de suspensión, que es aún más eficiente.
- Elija bien su proveedor de electricidad: actualmente existe una amplia oferta de proveedores que apuestan por la electricidad procedente de fuentes de energía renovables.
Consejo medioambiental de junio de 2021
