En Mogontiacum se construyeron cementerios en varias carreteras de salida. Uno de ellos es la calle de las tumbas («Via sepulcrum»). Discurría a lo largo del camino que conectaba los dos campamentos militares de Kästrich y Weisenau. En el siglo I d. C. se construyeron a lo largo de unos 2,5 kilómetros tumbas sencillas para los soldados y, poco después, también tumbas representativas para la población civil más rica.
Por cierto, el entierro de los muertos en carreteras muy transitadas se explica por el deseo de los romanos de no caer en el olvido. Por eso, los mejores lugares eran los que estaban directamente al borde de la carretera. Los transeúntes debían ver las tumbas y recordar a los muertos.
Sin embargo, ya en el siglo siguiente, este cementerio volvió a perder su importancia. Los romanos comenzaron a utilizar otros lugares de Mogontiacum para construir tumbas.
Bienes funerarios
Las frutas y aceitunas procedentes del Mediterráneo permiten concluir que el campamento legionario multinacional de Mogontiacum era abastecido por comerciantes del sur de Europa.
Asentamiento civil
Entre los objetos funerarios también se encuentran indicios de un asentamiento civil junto al campamento militar. El mejor ejemplo de ello es la lápida del armador Blussus. La piedra, de un metro y medio de altura, muestra al armador y a su esposa, así como al esclavo doméstico Satto o al hijo Primus.
Excavación
Entre 1982 y 1992 se llevaron a cabo excavaciones en una parte del terreno de la antigua Gräberstraße. Este fue bien explorado y documentado desde el punto de vista arqueológico.