Discurso del alcalde en el funeral por Marita Boos-Waidosch
Martes: 18 de noviembre de 2025
Lugar: State Theatre
Querida familia, seres queridos y amigos de Marita Boos-Waidosch,
queridos asistentes al funeral,
Hoy nos despedimos con gran pesar de una mujer verdaderamente extraordinaria; de una concejala comprometida, una entusiasta política cultural, una luchadora incansable por la inclusión y la autodeterminación. Nos despedimos de una voz firme en defensa de las personas con discapacidad y de una personalidad única, cuya labor irradiaba mucho más allá de la ciudad de Maguncia —y seguirá irradiando—.
Compartimos el duelo con su hija y con Dieter Waidosch, a quien enviamos por esta vía nuestros mejores deseos de recuperación. Compartimos el duelo con todos sus familiares y amigos. Permítanme expresarles a todos ustedes, personalmente y en nombre del Consejo, la Administración y la ciudadanía de la ciudad de Maguncia, mi más sentido pésame.
Marita Boos-Waidosch falleció el 1 de octubre de 2025, el día de su 72.º cumpleaños. Y cuando hoy nos despedimos de ella para siempre, lo hacemos con gran gratitud y con profundo respeto por la obra de su vida.
Desde 1993 hasta 2018, durante 25 años, Marita Boos-Waidosch fue delegada para las personas con discapacidad de la capital del estado federado, Maguncia. Además, fue la primera en ocupar el cargo de delegada estatal para las personas con discapacidad en Renania-Palatinado y, a lo largo de su vida, luchó por la igualdad de derechos y la visibilidad de las personas con discapacidad. Además, desde 2019 se comprometió con la política municipal de Maguncia como concejala.
Marita Boos-Waidosch ha dejado huella en nuestra ciudad. Con su optimismo y perseverancia, con su carisma y su carisma, al que era difícil resistirse, ha transformado continuamente nuestra ciudad para hacerla accesible. ¡Y nuestra forma de pensar y actuar también!
«Todo el mundo tiene su propia vocación», dijo una vez, y eso es precisamente lo que irradiaba: una vocación por el cargo que ejerció, e incluso llenó, con una enorme continuidad y una energía asombrosa. Cada vez que en el futuro hablemos de política de discapacidad o de accesibilidad en nuestra ciudad, ¡el nombre de Marita Boos-Waidosch no pasará desapercibido!
Porque todo lo que se ha hecho en nuestra ciudad en las últimas décadas para la vida autónoma de las personas con discapacidad —ya sea de carácter arquitectónico, social o cultural— lleva su huella.
El hecho de que, además, fuera la primera delegada de personas con discapacidad que tenía una discapacidad es una muestra de su valentía y su coraje personales, pero también del éxito del movimiento «Independent Living» que ella promovió, que entiende a las personas con discapacidad como ciudadanas activas y comprometidas; es decir, como las mejores expertas en su propia causa. El consejo de estas expertas y expertos es hoy muy solicitado y valorado, especialmente en nuestra administración municipal.
«¡Querer es poder!» El lema de vida de Marita Boos-Waidosch se ha convertido, a lo largo de los años y décadas, en un leitmotiv para nuestra ciudad y para un número cada vez mayor de ciudadanos, asociaciones, grupos y organismos que contribuyen a una Maguncia sin barreras. Como persona de contacto central y, a menudo, la primera en la que se recurre, ha dado impulsos importantes en este sentido. Y no solo en nuestra ciudad, sino también a nivel regional y federal.
¡Lo que Marita Boos-Waidosch ha iniciado y puesto en práctica en Maguncia es un ejemplo para toda Alemania!
Su extraordinario compromiso con la participación, la inclusión y la vida autónoma queda reflejado en diversos galardones, entre ellos la Cruz Federal al Mérito y la Orden al Mérito del Estado federado de Renania-Palatinado. Por su labor voluntaria, la ciudad le concedió en 2003 la placa Bernhard-Adelung. A ello se sumó en 2018 la estatuilla de Gutenberg de la capital del estado federado, Maguncia, en reconocimiento a su variada labor en beneficio de las personas con discapacidad, pero también en beneficio de la ciudadanía de Maguncia en su conjunto.
Su pensamiento siempre apuntaba directamente al corazón de nuestra convivencia social, al corazón de una sociedad que no se entiende solo como una sociedad para unos pocos, sino como una sociedad para todos. Su amistad, sus conocimientos y su sentido del humor, así como su carácter abierto y su gusto por las buenas conversaciones, perduran en nuestra memoria. Y su variada labor en la política municipal y en el voluntariado sigue siendo una guía y un estímulo para nuestras propias acciones.
La comunidad de Maguncia ha perdido a una ciudadana comprometida y muy apreciada, así como a una personalidad competente, siempre objetiva y cercana, que se ha ido demasiado pronto. La recordará con gran gratitud y homenaje.
Me inclino con tristeza y gran respeto ante Marita Boos-Waidosch. Que descanse en paz.