Además de gestionar el personal del centro de control, este departamento se encarga del mantenimiento técnico de las instalaciones. Los sistemas telefónicos e informáticos que se utilizan, así como la tecnología de radio, deben estar disponibles en todo momento, por lo que se revisan y se someten a mantenimiento a diario. A esto se suman enormes cantidades de datos que deben introducirse y actualizarse en los ordenadores del centro de control, por ejemplo, con fines de documentación, para la búsqueda de información sobre sustancias en intervenciones con mercancías peligrosas o para la representación visual de la situación o las rutas de acceso. Aquí también se reciben alarmas de los sistemas de detección de incendios y de averías, así como avisos meteorológicos o de fenómenos extremos. En situaciones de catástrofe, paralelamente a la central de emergencias, entra en funcionamiento un centro de control redundante o un vehículo de mando, que también puede estar atendido por el personal del centro de control.